Porqué decidí convertirme en maestro

Los maestros han influido en mi vida de todas las formas y maneras. Algunos de ellos me guían e incluso caminan a mi lado para ayudarme a aprender cosas nuevas. Cuando era niño, no sabía que enseñar era una profesión, —para ser honesto, ni siquiera sabía lo que era la enseñanza—, puede ser porque a esa edad, nunca pensé en convertirme en maestro. A la edad de 7 años, estaba pensando en convertirme en bombero o en policía, tenía como objetivo ser el que pudiera salvar el día, ya fuera persiguiendo a los malos o salvando casas y bosques del fuego. Una sola cosa me pasaba por la cabeza en esos días: quería ser el héroe.

Más tarde, aprendí sobre ese tipo de héroes y todas las dificultades que tienen que enfrentar en la vida diaria, y dejé de planear ser un policía o bombero, y enfrentar los mismos problemas que ellos. Eso no fue tan malo; tuve padres que me alegraron en momentos como esos y solían inspirarme a buscar otra aspiración. Los pensamientos iban y venían alrededor de mi cabeza sin notar lo rápido que pasaba el tiempo hasta que llegué a los 10 años. A esa edad, tuve una maestra maravillosa que siempre trató de ayudarme a aprender con el material de enseñanza más común en ese entonces: una regla de madera, con la que me ayudó a aprender las tablas de multiplicar, la geografía de Honduras y la gramática del español. Sus métodos no eran apropiados pero, de alguna manera, aprendí.

            Algunos años más tarde me volví un muchacho. Mi primer día en la escuela secundaria estuvo bien, comencé a hacer amigos y a aprender cosas nuevas, pero había un problema: quería obtener más conocimiento. Guiado por el consejo recibido de mi abuelo, comencé a leer libros, acepté porque sabía que había guardado muchos libros en un viejo cofre. Empecé mi viaje. Comencé a leer libros científicos, libros de ciencia ficción y también libros religiosos. Cuanto más leía, más ávido estaba de leer. Ahora, sé que el abuelo quería que yo fuera una persona sabia, él me enseñó que la lectura es la clave del conocimiento. Abuelos, padres e incluso amigos son los maestros empíricos de la vida; los profesores, por cierto, pueden ser amigos de los estudiantes.

            En realidad, no leo de la misma manera que cuando era más joven, he perdido este hábito debido a muchas cosas que me llamaron la atención. La mayoría de ellos fueron solo perdidas de tiempo, pasatiempos que ni siquiera causaron una influencia positiva en mí. Pero, además de ese tipo de distracciones, habían luces que me guiaban en el camino: mis profesores de escuela secundaria, hombres y mujeres que siempre estaban dispuestos a responder preguntas incómodas y ayudar a los estudiantes a buscar conocimiento.

            ¿Recuerdas a ese tipo de héroes que salvaban a las personas de los problemas y las desgracias? Bueno, conocí a una heroína que me salvó de los villanos de la gramática española, la que me inspiró a escribir historias; también, a un héroe que luchó a mi lado para vencer los problemas matemáticos más voraces, que siempre me explicó cómo funcionan las matemáticas; otra heroína, me rescató del desastre cantando y tocando varios instrumentos musicales; y por último, pero no menos importante, un héroe que me ayudó a comprender la física y la química en la vida cotidiana. Y sin embargo, hay muchos héroes —porque eso es lo que son— que cambiaron mi perspectiva de aprendizaje y eso me inspiró a ser un maestro. Sé que tengo mucho que mejorar, y hay muchos errores que no puedo cambiar en este momento, pero mientras tanto, intentaré —imperfectamente— ser el mejor maestro que pueda.

            Hay una frase que cambió mi forma de ver la enseñanza: ENSEÑAR A LA GENTE, NO LECCIONES. Sé que parece una frase simple, pero es más profunda de lo que se ve. Estoy decidido a rescatar, salvar y luchar junto a mis alumnos para que puedan alcanzar sus metas y evadir la desesperación mientras aprenden algunas cosas. Enseñaré cosas simples como la importancia de la cortesía, lo que es el servicio y por qué la integridad es tan importante. Tengo muchos temores acerca de ser maestro, pero aun estoy preparándome para eso, las cosas funcionarán mientras enseñe, y finalmente me convertiré en lo que en un principio quise: un héroe.

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